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Miles de personas en el mundo han recuperado la alegría y el encanto de la vida.

Talleres de Oración y Vida

Padre Ignacio Larrañaga

Miles de personas en el mundo han recuperado
la alegría y el encanto de la vida.

Talleres de Oración y Vida

Padre Ignacio Larrañaga

Testimonio de una Guía de Albania

Nací en Albania, en 1960. Me casé en 1980. Nací y crecí en una familia con fe.

He experimentado los 50 años de comunismo. A pesar de que he sufrido mucho, he tenido siempre tenía una sed grande de fe.

Mi abuela y mi abuelo con una familia grande han cuidado los hijos con el corazón y nos han transmitido con gran amor del Señor. Se recitaba el rosario todas las noches y todos juntos en una familia de 35 miembros. Yo tenía 10 años y recuerdo muy bien que teníamos que cuidar por turno la puerta de la casa, para que no nos encontraran los comunistas. De hecho, si ellos nos encontrarían rezando el rosario nos denunciarían y nos pondrían en la cárcel.

Cada niño en la familia de M. M., (mi familia) ha sido bautizado y tomó el matrimonio en la Iglesia. Yo tengo tres hijos. No he podido hacer la confirmación porque cuando faltaba tan solo un mes para hacerla, se cerraron las iglesias. Pero gracias a Dios que recibí la confirmación cuando me casé.

Mis hijos han sido bautizados en el tiempo del régimen comunista. Uno de los sacerdotes estaba en la casa parroquial y estaba cumpliendo una condena. El rito del bautismo se hizo en secreto.

“Quién irá pas meye no caminará en la oscuridad», dice el Señor.

Entonces escogì esta oración.

Soy terciaria franciscana.

Empecé a participar en el Taller de Oración y Vida en el año 2010: y hasta hoy he participado ocho años. Gracias a Dios, a Padre Ignacio y a la hermana Simonetta que ha hecho posible esta oración. He hecho 5 años como tallerista y 3 años como Guía.

Para mí han sido una escuela de fe. En esta oración que he encontrado y vivo una nueva vida con Jesús.

Esta oración me ha enseñado:

    a perdonar,

    a amar

    a tener paciencia,

    a comprender a los demás,

    a aceptar la voluntad del Padre,

    a servir – sirviendo en la mesa de los pobres,

    a comprender el Evangelio,

    la vida con Jesús se ha iluminado y se ha liberado de toda ceguera y da luz al corazón. De hecho, no son las altas palabras que hacen el hombre santo y justo, sino que vive una vida verdadera, aquel que vive para agradecer al Señor: «Jesús, tú eres el único amor”.

Y todo esto lo he encontrado en la enseñanza del Taller de Oración y Vida. Estoy segura que el Taller es verdaderamente una escuela para el espíritu.

Aquí yo he aprendido las cosas espirituales más bellas. Para mí, esta metodología del Taller es lo más querido de mi vida, porque mi vida ha cambiado totalmente como la vida de un niño. Ruego al Señor que esta oración de los Talleres de Oración y Vida sea tan fructífera como la vida de los apóstoles con Jesús, y el Espíritu Santo sea fuente de inspiración y camino en mi vida y en la vida de mi familia para la eternidad.

    La Biblia para mí es el Libro de los libros. La Biblia para mí es el Diploma del Espíritu y de la vida del hombre. Doy gracias a Dios, a Padre Ignacio, a la hermana Simonetta. Para mí ella es un ángel en la tierra. Que el Señor la recompense con sus mejores dones celestiales.

P. Una Guía de Albania