BIENVENIDO GUÍAS REGISTRADOS ADMIN

Miles de personas en el mundo han recuperado la alegría y el encanto de la vida.

Talleres de Oración y Vida

Padre Ignacio Larrañaga

Miles de personas en el mundo han recuperado
la alegría y el encanto de la vida.

Talleres de Oración y Vida

Padre Ignacio Larrañaga


Warning: array_merge(): Argument #2 is not an array in /home/admin/public_html/wp-content/themes/holycross/includes/helpers.php on line 536
EXPERIMENTA EL AMOR DE DIOS

Hágase tu voluntad

Sólo tiene sentido creer en la luz cuando es de noche.

Querido amigo: Para crecer en medio de la tribulación, y librarse del desastre, hay que caminar agarrándose fuertemente a las dos riendas con que nos sujeta el Gran Auriga: la confianza (porque Él conoce y consiente todo lo doloroso que nos sucede) y su amor (que sabemos nos tiene, aunque no lo sintamos sensiblemente)

Cuando hemos de pasar la tribulación y la noche oscura del espíritu, hay que hacerlo estando muy conscientes y despiertos, así como también con un esfuerzo, no violento, sino constante, para mantenernos en pie. “Haga lo que pueda, para ir superando valientemente las dificultades” (nos dirá Santa Teresa); sin tratar de huir, sin tratar de evadirse, echándose en brazos de consuelos mundanos, que es una de las tentaciones más recurrentes.

La terapia del abandono es el camino más eficaz para la superación y liberación de esos momentos difíciles que hay que pasar en la vida.

Señor, ¿me habrás hecho descender en este torbellino de oscuridad como portador de tu antorcha?

¿Acaso juzgas que mi corazón es lo bastante fuerte para no desfallecer? ¿Mi mano suficientemente firme para no temblar?   Y no obstante, mi ser se sabe impotente y débil, ¿por qué no manifiestas tu presencia? ¿por qué no me das algún signo de seguridad?

Es en estos casos donde se necesita de una fe adulta, incansable, tenaz, para que la maleza del dolor no invada irremediablemente al ser, sino que abandonando toda resistencia, todo razonamiento, se entregue en brazos de una confianza envuelta en el silencio y abandono amoroso. Esto es creer sin ver las cartas: FE

Esta es la fe que mueve montañas y da al creyente una consistencia indestructible. Y aunque la fe es un don de Dios, de parte del hombre es un hermoso acto de gratuidad y amor hacia Dios. Porque en esos momentos, el hijo no tiene argumentos válidos ni razones que le tranquilicen; sino que, en plena oscuridad, se lanza en los brazos del Padre a quien no ve, ni siente. Se entrega en plena oscuridad, sólo por la fe. Hay mucho mérito de parte del hombre y un homenaje de amor hacia Dios.

Y ahora, querido amigo, en estos momentos, haz silencio exterior e interior, reclina la cabeza en los brazos amorosos del Padre y poniéndote en el lugar de Jesús, trata de orar desde Él.

Con la ayuda del Espíritu Santo que ora en ti, imagina a Jesús en oración. Siempre solo y en silencio. Estas eran las constantes en la oración personal de Jesús.

Imagínate a Jesús en adoración, de madrugada. Esta es la permanente temperatura interior de Jesús, siempre de cara a su amado Padre. El Hijo mira al Padre y el Padre mira al Hijo. El Hijo se siente mirado por el Padre… y esta mirada mutua es como un manto que envuelve a los dos en un cálido abrazo de ternura. Sitúate en esta misma intimidad ante el Padre.

Al igual que Jesús, abre de par en par las puertas de tu intimidad al Padre, confiando plenamente en su amor.

Con la conducción del Espíritu Santo, en estado de gran concentración, respeto y mucha fe, trata de entrar en la intimidad de Jesús y allí, trata de sentir y vivir lo que Él sentiría al decir: “Padre, que tu Hijo te glorifique siempre” – “Santificado sea tu nombre” – “Padre justo, glorifica tu nombre”.  (Pausa, repitiendo estas frases)

Siempre con el auxilio del Espíritu Santo, colócate en el interior de Jesús y revive aquellas emociones de sumisión y abandono que Jesús sentía al decir: “No se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres Tú”  “Padre mío, hágase tu voluntad” – “La vida eterna es que te conozcan a ti, único Dios verdadero”.  (Pausa, repitiendo estas frases)

Trata de experimentar lo que Jesús sentía (haciendo una pausa en cada frase) al decir:

  • “Abba, Padre querido, todo lo que me das, viene de ti” ….
  • Permaneces en mí misteriosamente, como un amigo siempre presente, colmando todas mis aspiraciones” ….
  • “Salí de Ti y regresaré a Ti, ¡oh Padre mío! ”…..
  • “Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo mío; poseo contigo toda la creación; pues todo el universo te pertenece” ….
  • “Padre, que yo te glorifique llevando a cabo la misión que tú me encomiendas….
  • Me invitas a colaborar en tu obra redentora, a trabajar contigo con todas mis fuerzas….
  • Padre querido, acepto con paz todo lo que dispongas sobre mí. ¡Hágase tu voluntad! …. (Pausa)

 

Padre, en tus manos me pongo. Haz de mí lo que quieras.                         

Por todo lo que hagas de mí, te doy gracias.

Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo, con tal de que tu voluntad se haga en mí y en todas tus criaturas. No deseo nada más, Dios mío.

Pongo mi alma entre tus manos, te la doy, Dios mío, con todo el ardor de mi corazón, porque te amo; y es para mí una necesidad de amor el darme, el entregarme entre tus manos, sin medida, con infinita confianza porque Tú eres mi Padre. Amén.

Oración de Abandono, de Charles de Foucauld (E-33)

Termina rezando en el espíritu de Jesús la oración que él mismo rezaba y que nos enseñó: Padre nuestro… Santificado sea tu nombre… Venga a nosotros tu Reino… Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos…

Canto “Hágase en mí” S-9