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Miles de personas en el mundo han recuperado la alegría y el encanto de la vida.

Talleres de Oración y Vida

Padre Ignacio Larrañaga

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EXPERIMENTA EL AMOR DE DIOS

15 de Noviembre 2022

DIOS NOS DA LA LIBERTAD

 

En un silencioso recogimiento, unidos todos en nuestra fe profunda, superadas todas las oscuridades que pretenden impedirlo, te glorificamos, Señor, con nuestra callada adoración.

Envíanos Tu Espíritu para que despierte en cada uno de nosotros un ardiente amor por Ti, que nos mueva a buscarte incesantemente y calmar nuestra sed con la dulzura de tu presencia. Amén

Querido amigo, ¿has constatado en tu vida de fe, que llega un momento, en que los conocimientos y doctrinas sobre Dios, ya no bastan? ¿Sabes por qué ocurre esto? pues porque no colman nuestros anhelos más profundos. … Porque el hombre busca la Fuente misma donde saciar su sed y sus anhelos más profundos. No le basta con saber sobre Dios, sino que desea a Dios mismo.

Pero una gota de licor, si quiere unirse a todo un Océano, debe renunciar a ser licor. El camino para llegar a Dios pasa siempre, por la renuncia y el desapego.

Hoy te invito a acercarte a este Misterio de Inmensidad que llamamos Dios, en una actitud de asombro, de santo temor, de humildad, de desapego por las cosas que normalmente nos enredan…  Esta actitud se puede explicar, en las palabras que oyó Moisés, ante la zarza que ardía y no se consumía: “Quítate las sandalias porque el terreno que pisas es sagrado”.

La experiencia o el encuentro con Dios, se consuma a través de la oración. Recógete en este momento y ora:

¡Oh Cima inaccesible! Que escalamos incesantemente, sin jamás alcanzar. Única realidad de nuestro ser que creemos descubrir, para pronto ver escapar. Estado maravilloso que creemos apresar, pero que nos conduce más lejos… cada vez más lejos… cada vez hacia profundidades inexploradas… Nadie podría decir: te he conocido y sin embargo, todos te llevamos dentro; y en el silencio de nuestra alma, podemos oír el eco de tu voz que nos dice: “Estoy a la puerta y llamo. Si me abres entraré y cenaremos juntos”.

¿Cómo hacer, Dios mío, para poder tener esta cena, a solas, contigo? Una cena que recrea y enamora. ¿Es posible esta maravilla que parece utópica?

Sí amigo mío. A través de lo que expresaba más arriba: Primero, con tu sincero deseo y segundo, por el arduo camino de la humildad, del vacío de sí mismo. Renunciando a la quimera del “ego”. ¿Qué es el ego?  Es ese ser artificioso, lleno de ilusiones, quimeras que todos llevamos adherido y que tiraniza nuestras vidas. ¡Nuestro mayor obstáculo!

Sólo Dios puede romper ese núcleo egocéntrico y liberarlo de tal manera… que quede purificado, pacificado, lleno de sabiduría y paz… la presencia de Dios irrumpe de tal manera en nuestra vida que el yo egocéntrico queda eclipsado por otro Sol más fuerte. El Sol que nace de lo alto. Pero con la condición de dejar hacer a Dios, dejarnos moldear como barro en manos del alfarero; y confiar en que nos va a configurar a su imagen y semejanza. A imagen y semejanza de su modelo: El Hijo del Hombre, Jesús de Nazaret.

Te invito a mirar al Sol que nace de lo Alto, y le pidas que ilumine y te libere de esas sombras de muerte que encadenan tu vida:

Jesús, manso y humilde de corazón, ardientemente te suplico, que hagas mi corazón semejante al tuyo.

Dame la gracia de ir adquiriendo progresivamente, un corazón desprendido y vacío, manso y paciente. 

Dame la gracia de sentirme bien en el silencio y en el anonimato.

Líbrame del miedo al ridículo, del temor al fracaso. Aleja de mi corazón la tristeza. Hazme libre, fuerte y alegre. Que nada pueda perturbar mi paz, ni asustarme.

Que mi corazón no sienta necesidad de autosatisfacciones y pueda yo dormir todos los días, en el lecho de la paz.

Revísteme de dulzura y paciencia, mansedumbre y fortaleza, suavidad y vigor, madurez y serenidad. 

Y los que me ven, te vean, Jesús. Amen.

(Oración final del capítulo 2 “Vacíos de sí” del Libro Transfiguración)