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Miles de personas en el mundo han recuperado la alegría y el encanto de la vida.

Talleres de Oración y Vida

Padre Ignacio Larrañaga

Miles de personas en el mundo han recuperado
la alegría y el encanto de la vida.

Talleres de Oración y Vida

Padre Ignacio Larrañaga

Este es mi grito de Resurrección

Yo quisiera que todos los Guías del mundo se enamoraran de nuestro bendito Dios y Padre. Quiero que todos los talleristas del mundo vean a los guías santamente, fanatizados con nuestro Dios, y que ellos, los talleristas, quedarán contagiados de esa divina locura.

Yo quiero que un fuego sagrado, una ardiente mística se apodere, encienda el incendio los corazones de todos los días de TOV del mundo.

Quiero hacer vehemente mías las palabras del Señor: “he venido a poner fuego en la tierra y ¿que voy a querer si no que arda?”

Yo quisiera que nuestros Guías fuesen gente arrebatada por el Dios verdadero. Y el Dios verdadero es esencialmente libertad y Pascua. Aquel que nos saca de la tranquilidad interior y nos lanza al torbellino de la vida, del amor, de servicio: nos lanza a los cuatro vientos a decir que Dios es el incomparable, el formidable… No hay palabra en el diccionario que lo pueda expresar: es el más allá de toda palabra, de todo nombre, el sin nombre.

Abran las puertas, hijos míos, y dejen pasar a nuestro Padre Dios hasta los territorios de su intimidad. Allí declárenlo el dueño absoluto y Señor eterno de todos sus horizontes; y ya verán que fuerte y alegre se sentirán.

De mi parte, no me cansaré de reclamar y gritar uniforme y monótonamente, que mi único sueño, mi único anhelo es que todos los Guías del mundo, comenzando por mí mismo, lleguen a ser, lleguemos, a ser, paso a paso, pero sin pausa y resueltamente, amigos del Señor, enamorados de Jesucristo, santos y fanáticos por nuestro Dios.

Este es mi grito de Resurrección.

¡Y cómo deseo ardientemente que mi Señor, es su potencia sin límites, haga el prodigio de que este “grito” despierte a todos los dormidos en la sepultura de la frialdad, y los levante al resplandor de la resurrección y la vida! Amén. Aleluya

Tomado de las “Cartas Circulares” “Circular número 5” de padre Ignacio Larrañaga