BIENVENIDO GUÍAS REGISTRADOS ADMIN

Miles de personas en el mundo han recuperado la alegría y el encanto de la vida.

Talleres de Oración y Vida

Padre Ignacio Larrañaga

Miles de personas en el mundo han recuperado
la alegría y el encanto de la vida.

Talleres de Oración y Vida

Padre Ignacio Larrañaga

La larga noche ha terminado

Jesús ya tiene veintisiete o veintiocho años. Es un trigal maduro, un manzano cuajado de fruta dorada. Cualquier observador sensible podría notar en él un vislumbre diferente, como que el resplandor del Padre lo envolviera con una serena madurez, transformándolo en un abismo colmado, en un pozo de paz.  Pero no acabó aquí el crecimiento de Jesús en sus experiencias divinas. Con su gran sensibilidad fue sumergiéndose el Pobre, cada vez con más frecuencia y mayor profundidad, en los encuentros solitarios con el Padre, generalmente de noche, y casi siempre en los cerros y colinas que arropan a Nazaret; fue navegando a velas desplegadas por los altos mares de la ternura; la confianza para con su Padre fue perdiendo fronteras y controles; fue avanzando más y más, cada vez más allá, hacia la profundidad total en el Amor. Y así, una noche, en el colmo de la dicha, salió de su boca una palabra chocante e increíble para la teología y la opinión pública de Israel, la palabra Abbá (¡Oh mi querido papá!). De esta manera hemos tocado la cumbre más alta de la experiencia religiosa de todos los tiempos.  Y ahora sí. Ahora Jesús está en condiciones de lanzarse sobre los caminos, plazas y mercados para comunicar y proclamar una novedad substancial, una noticia espléndida de última hora, noticia intuida y «descubierta» personalmente, y comprobada copiosamente en los silenciosos años de su juventud: que el Poderoso es amoroso, que la Mano que sostiene los mundos lleva grabado mi nombre como señal de predilección, que por la noche queda velando mi sueño, y durante el día sigue mis pasos como sombra desvelada, y que, sobre todo, este Amor es gratuito: me ama sin por qué y sin para qué; ni porque yo sea bueno ni para que sea bueno: como la rosa que, por ser rosa, perfuma; como la luz que, por ser luz, ilumina. Así, el Amor, por ser amor, simplemente y sin motivos, ama.  Esta novedad condicionará la trayectoria y las líneas fuertes del mensaje evangélico: la fraternidad universal, la opción por los pobres, el mandamiento del amor…  La larga noche ha terminado. Amanece.

Tomado del libro “El pobre de Nazaret” Capitulo I apartado “Hacia el  vértice del Amor” de padre Ignacio Larrañaga.