Madrid 27-01-08
Ved que hermosura y que felicidad que los hermanos vivan siempre
unidos. Es como un perfume en la cabeza que desciende por la barba de
Aarón y llega hasta la orla de su manto. Es como el rocío
del Hermón que baja por las montañas de Sión. Allí
manda el Señor la bendición, la vida para siempre. (Salmo
133)
Mis queridos hermanos, Guías
de todo el mundo, creo que nada definiría mejor y con palabras
más bellas que las de este salmo, el encuentro que tendrá
lugar en Monterrey, la próxima Semana Santa de Marzo.
Estoy completamente segura que este
es el pensamiento primordial de Padre Ignacio para todos nosotros; contemplar
a una gran mayoría de sus hijos, reunidos en el amor, compartiendo
el mismo carisma, los mismos ideales…, implantar al Dios Vivo en
el corazón de cada Guía.
Será un auténtico perfume de fiesta, el suave y fresco rocío
del Hermón, que empapará el corazón de cada uno de
los Guías, sí de todos los Guías, los que allí
estén y los que no puedan hacerse presentes personalmente, debido
a múltiples circunstancias. Pero todos sabemos que la oración,
nuestra arma poderosa, vivida intensamente desde la fe y el amor, hace
milagros maravillosos.
Seguro que Padre Ignacio, está dando prioridad en la preparación
intensa de este gran acontecimiento: "Consolidación de la
Familia TOV".
¡Qué algo tan maravilloso le inspirará el Espíritu
Santo para transmitir a cada Guía en esta andadura del amor y del
servicio!.., como nos recordaba Margarita Cano en su visita a Madrid en
Octubre, estamos aquí porque nos hemos enamorado de Jesucristo
y porque algo fuerte nos movió el rumbo, algo que nos hace entregarnos
cada día con fuerza al servicio de los más necesitados,
y lo hacemos además sin decaer, porque sabemos que Él nos
lo ha dado todo.
¿Nos lo creemos?
Mis queridos hermanos, hemos optado por el estilo de vida de Jesús,
vacío de sí para que sea Él. Hacer fraternidad constante
para construir el sueño de oro. Esto que a veces nos resulta tan
difícil, está en nuestras manos si Jesús está
vivo en nuestro corazón.
Estos días no dejo de pensar en los albores de TOV, ¡cuántos
esfuerzos y cuánta oración de nuestros primeros hermanos
que dieron el todo por el todo, y cuánta satisfacción por
los buenos frutos que se iban obteniendo en las Semanas de Consolidación!
Como todos sabemos la gran alegría y gozo llegaron cuando SS. Juan
Pablo II aprobaba nuestros Estatutos. Así lo expresa Padre Ignacio:
"Quedamos con una impresión como de coronamiento de una obra
que había sido solemnemente bendecida y santificada por la iglesia.
Es difícil explicar el gozo retenido profundo y complejo que todos
los allí presentes experimentamos: ¿Será como el
gozo de una madre después de dar a luz?"
Por eso mis queridos hermanos Guías os animo a que, en estos días
que faltan para tan deseado encuentro, estemos íntimamente unidos
en la oración, para que el Espíritu Santo se derrame en
abundancia.
Será maravilloso el espectáculo de tantas banderas diferentes,
tantos idiomas, culturas, costumbres, pero todos unidos bajo el mismo
carisma.
Será un verdadero Pentecostés, mejor dicho, y nunca más
real una verdadera Pascua de Resurrección.
Espero que Dios haga realidad este deseo nuestro de alcanzar el Sueño
de Oro. Y así será si con fe y humildad, dando y dando cada
día, ponemos una piedra sobre otra. Hasta Monterrey.
Un fuerte abrazo para todos.
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