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Miles de personas en el mundo han recuperado la alegría y el encanto de la vida.

Talleres de Oración y Vida

Padre Ignacio Larrañaga

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EXPERIMENTA EL AMOR DE DIOS

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1. Quédate quieto y en silencio practicando este Pequeño Silenciamiento

Imagen: © Depositphotos.com/[straga]

2. Invoca al Espíritu Santo cantando suavemente y sintiendo en tu corazón el canto Inúndame, Señor, con tu Espíritu

3. Escucha a Dios, a través de Mateo 6, 5-13 y para sentir que Él te habla, ten en cuenta lo siguiente:

  • Procura tener el alma vacía, abierta, tranquila, sin ansiedad, serenamente expectante, pues es el Señor el que viene, en su palabra, a tu encuentro.

  • Haz una lectura lenta, muy lenta, con pausas frecuentes, pensando que Dios te está hablando a ti, en este momento, con las palabras que estás leyendo.

  • Sustituye los nombres propios que aparecen en la lectura por tu propio nombre personal, pensando y sintiendo que el Señor está dirigiéndose a ti con tu propio nombre.

  • Sintetiza en una frase que te dice el Señor

Cuando ustedes recen, no imiten a los que dan espectáculo; las gentes oran de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Yo se los digo: ellos han recibido ya su premio. Pero tú, cuando reces, entra en tu pieza, cierra la puerta y ora a tu Padre que está allí, a solas contigo. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiara.  Cuando pidan a Dios, no imiten a los paganos con sus letanías interminables: ellos creen que un bombardeo de palabras hará que se los oiga. No hagan como ellos, pues antes de que ustedes pidan, su Padre ya sabe lo que necesitan. Ustedes, pues, recen así: Padre nuestro que estas en el Cielo, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, hágase tu Voluntad así en la tierra como en el Cielo. Danos hoy el pan que nos corresponde; y perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del Maligno.

4. Responde a Dios.

a. Tomando una expresión fuerte que te llene el alma (por ejemplo: “mi Dios y mi Todo”) o simplemente una palabra (por ejemplo: “Jesús”  “Señor”, “ Padre”).

b. Comienza a pronunciarla con sosiego y concentración, cada 10 o 15 segundos.

Al pronunciarla, trata de asumir vivencialmente el contenido de la palabra pronunciada, sentir, por ejemplo, Amor, Seguridad, Comprensión, ternura, Paz, Sosiego. Toma conciencia de que tal contenido es el Señor mismo.

c. Comienza a percibir como la “Presencia” o “Sustancia” encerrada en esa expresión o palabra va lenta y suavemente inundando tu ser entero, impregnando tus energías mentales.

d. Ve distanciando poco a poco la repetición, dando lugar, cada vez más, al silencio.

Siempre debes pronunciar la misma expresión.

Termina este momento de encuentro con la siguiente oración:

Delante de Tu Rostro Señor

Te he buscado, Señor, en la medida de mis capacidades y el poder que Tú me diste, empeñándome en comprender con mi inteligencia lo que creía por la fe; y disputé y me fatigué en demasía.

Señor y Dios mío, mi única esperanza, óyeme para que no sucumba al desaliento y deje de buscarte; ansié siempre tu rostro con ardor. Dame fuerzas para la búsqueda. Tu que permitiste que te encontrara, y me has dado esperanzas de un conocimiento mas perfecto.

Ante Ti esta mi firmeza y mi debilidad; sana ésta, conserva aquella, ante Ti está mi ciencia y mi ignorancia, si me abres, recibe al que entra, y si me cierras la puerta, abre al que insiste en llamar.

Haz que me acuerde de Ti, te comprenda y te ame. Acrecienta en mí estos dones hasta mi entrega completa. Amén.

Canto

Imagen: © Depositphotos.com/[kevron2002]